En el mundo existen emplazamientos hacia los que el ser humano se ha sentido atraído desde tiempo inmemorial. Son enclaves que comunican la tierra con las alturas; “Puertas del cielo” que permiten al espíritu humano trascender, elevarse hacia Dios. Uno de ellos es Santa María de Bareyo, un ancestral lugar de culto y devoción para las gentes de estas tierras.
A lo largo de los siglos, innumerables personas han orado y sanado en este recinto sacro. Hoy, tú también, querido visitante, peregrino o viajero, has llegado a este lugar sagrado atraído por la naturaleza en tu camino hacia Compostela o quizás, en busca de algo que ni siquiera tú sabes qué es.
Aunque no se conserva documentación que nos aclare su origen, sabemos que el templo actual fue erigido a finales del siglo XII sobre los restos de un edificio anterior. Posiblemente era un modesto monasterio de repoblación ubicado en la ruta jacobea, independiente del de Santa María del Puerto en Santoña, que funcionó como iglesia monacal hasta la desamortización de Mendizábal. En ese momento, pasó a ser iglesia parroquial.

“Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie va al Padre si no es por mí”
San Juan 14, 6
Antes de acceder al recinto sacro y profundizar en este lugar rebosante de energía, arte y espiritualidad, dirígete al baptisterio. Está ubicado a la izquierda del acceso al templo, bajo la torre. Allí, podemos descubrir una imponente pila bautismal que destaca tanto por su monumentalidad como por su valor decorativo. Es una pila bautismal que, junto a la de Santa María del Puerto en Santoña y la de la Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar, constituye el culmen de este tipo de creación en el románico cántabro. Presenta un cuenco de forma tetralobulada, con interior gallonado y sus cuatro frentes decorados con temas vegetales en los que aún se conservan restos de policromía.

En el frente norte se representan lazos y contralazos cuyo significado simbólico hace referencia al tiempo terrenal; corto y limitado.
La cara sur está decorada con palmetas y tallos entrelazados que simbolizan el mundo terrenal. A este mundo llega el neófito y gracias al Bautismo será iniciado en la vida en el Espíritu.
En el frontal este, advertimos una serie continuada de lazos de menor tamaño. Es una repetición infinita cuyo fin es representar la Eternidad. El hombre, redimido por el Bautismo, gana el cielo para la Eternidad.
Concluimos en el frente oeste. Es un conjunto tallado en perfecta simetría, palmetas repetidas de tejo, árbol sagrado de los antiguos cántabros e incorporado por los primeros cristianos a sus tradiciones. Representa el triunfo final, el ascenso al Cielo que recibe el iniciado a la Vida Nueva cristiana.
El propósito de dar relevancia a la regeneración y la nueva vida otorgada con el bautismo se enfatiza en el original pedestal decorado. Aparecen dos leones que sujetan un brazo humano en sus fauces y una cabeza entre ambos. El león andrófago devora al hombre viejo y le devuelve a la Vida Nueva, ya que por el Bautismo que aquí se recibe, el ser humano es liberado del pecado, regenerado como hijo de Dios e incorporado a su Iglesia. El sacramento del Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, pórtico de la vida en el Espíritu y puerta de acceso al resto de sacramentos.
“En verdad te digo: el que no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”
San Juan 3, 5
Es momento de acceder a la iglesia de Santa María. Es un templo románico erigido entre final del siglo XII y comienzo del XIII por maestros canteros, posiblemente trasmeranos. Estos artesanos concibieron un estilo bastante diferenciado y fueron llamados posteriormente para construir distintas iglesias, tanto en Trasmiera como en el valle de Mena y en el norte burgalés.
La iglesia tiene una planta un tanto original, con una sola nave, capillas absidiales semicirculares en el crucero, cimborrio y cabecera formada por un ábside semicircular. El singular pseudo crucero con ábsides curvos, donde suelen disponerse los brazos del transepto, crean una peculiar solución arquitectónica difícil encontrar en el arte románico. En tiempos posteriores se han realizado diversas reformas. En el siglo XVI se añadieron la capilla y la sacristía a los lados del ábside; y las bóvedas de crucería de la nave. La torre actual fue levantada en 1930.

Frente a la puerta de acceso del templo se halla una capilla de planta cuadrada con una bóveda de cinco claves. En ella, sobre el altar, se encuentra un original tabernáculo con la figura de un pelícano en su portada, la imagen metafórica por excelencia de Cristo y de la Eucaristía. En la parte superior, advertimos la delicada talla de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos, flanqueada por las efigies de San Blas y de la Virgen del Carmen, patronos de Bareyo. En el muro izquierdo hay un sarcófago trapezoidal con la inscripción “OBIIT FAMULO DEI MUNIO… ERA CXXII PS MLA” -Aquí yace Munio, el siervo de Dios-. Posiblemente fue un relevante prelado y su fecha de fallecimiento sería el año 984. Sobre el sepulcro se encuentra una reproducción del Cristo de Velázquez. En el muro contrario, se puede observar la imagen de la Virgen Dolorosa.
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”
San Mateo 11, 28-30
Pasando el arco triunfal entramos en el espacio del pseudo crucero. En sus extremos se abren sendas absidiolas semicirculares cubiertas con bóvedas de horno. Es una disposición extraña en la planimetría románica. Todo ello está cubierto por un cimborrio que se eleva sobre dicho crucero, con clara finalidad simbólica y funcional. A nuestra izquierda, en el ábside del Evangelio, destaca el capitel donde una figura humana agachada sujeta dos toros de largos cuernos. Representa el dominio de las energías telúricas, ya que el toro es figura arquetípica de la tierra y sus fuerzas. A la izquierda de esta columna y capitel, en el muro interior de la absidiola, descubrimos un bajorrelieve con la figura sedente de un ángel de grandes alas, que porta un libro cerrado, indicándonos que siempre queda algo que desentrañar en la búsqueda espiritual.
En la capilla opuesta distinguimos un original capitel con animales fantásticos entrelazados luchando entre sí. Suelen representar el pecado de la ira y también parecen indicar que en la base de esa columna se halla un cruce de corrientes telúricas. Hay que mencionar que, al igual que otros muchos templos románicos, este recinto sacro está levantado sobre corrientes de agua subterráneas que cruzan bajo su piso. En el muro contiguo, ocupando una hornacina de arco de medio punto, advertimos un curioso relieve tallado. Un anciano con barba y corona sujeta un cuchillo y la otra figura representa a un joven imberbe. Podría ser la escena de Abraham y el sacrificio de su hijo Isaac, o bien representar al maestro que transmite su saber al aprendiz mediante un pacto de sangre.

Llegamos a la cabecera cuyo ábside se embellece con dos arquerías ciegas superpuestas, cubiertas con bóveda de cascarón de sillería. La superior está compuesta por siete arcos peraltados en cuyos capiteles predominan elementos vegetales como manzanas -símbolo del pecado- y palmas que representan el triunfo sobre dicho pecado. También distinguimos cabezas humanas que son las almas cristianas salvadas. Sobresale el capitel con la representación del pecado original, con una disposición clásica en el románico. Adán y Eva, desnudos, se tapan con una hoja. Están separados por la serpiente tentadora que se enrosca en el árbol del Bien y del Mal. Llama la atención una estatua-columna que conserva parte de su pigmentación y que representa a un enigmático personaje sin identificar. En la arquería inferior de cinco arcos predominan las doce cabezas de rostro sereno que podrían corresponder a los apóstoles y un obispo caracterizado por su mitra. En el arco central destaca la decoración de rosetas de ocho pétalos en alusión a la vida celestial.
En el lado de la Epístola, en uno de los capiteles sobre el arco que da paso a la sacristía, podemos contemplar distintas escenas relacionadas con la Resurrección de Cristo: los rostros de las tres Marías, los pomos con perfume, el sepulcro vacío, lámparas y ángeles, tres soldados dormidos y en el último capitel dos personas observan la escena.


“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”
San Juan 3, 16
En el siglo XVII, se abrió en el muro opuesto una capilla de planta cuadrada que acoge un sencillo retablo cuyas calles laterales están ocupadas por las efigies de San Juan Bautista y del apóstol San Bartolomé. Estas imágenes flanquean la talla de un Cristo Crucificado. A sus pies, en la parte inferior de este conjunto escultórico, está ubicado el sagrario donde parece pasar inadvertido el mayor tesoro que podemos encontrar en este templo, la Presencia Eucarística del Señor en el Sagrario. Cristo vivo nos ha salvado y redimido, nos ha regalado gratuitamente la vida eterna y está siempre a nuestro lado.
“Nuestra salvación es un regalo de la sangre de Cristo, porque todo es don gratuito de Dios y de su amor incondicional por nosotros”
No nos queda mucha más que contarte. Deseamos que tu visita haya sido grata. Antes de abandonar el templo para seguir tu camino por tierras cántabras, te invitamos a tener un momento de recogimiento y oración ante la presencia del Señor en el Sagrario. Para ello, ponemos a tu disposición algunas oraciones que esperamos puedan serte útiles.
Después de tu visita a este templo construido por manos humanas para mayor Gloria de Dios, puedes gozar del gran santuario que Dios nos ha regalado. Contempla el paisaje, escucha el silencio, camina solo o en compañía de las personas que quieres y déjate llenar de la presencia del Dios de la Vida, origen y meta de nuestra existencia.
Diócesis de Santander / Oraciones para el Camino de Santiago
Albergue de Güemes / Terra Áurea
Evangelio del día. EVANGELIZO / IBREVIARY
ROSARIO / VIA CRUCIS / VIA LUCIS
MISAS
Domingos y festivos: 12:00h.
TEMPLO
- Del 15 de julio al 15 de septiembre
- De 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 19:30
- Cierra los lunes.
- Entrada gratuita, donativo voluntario.
CONTACTO
- Camino Real 130. 39170 Bareyo (Cantabria)
- T: 942 621 181 (Marisol)
- T: 687 697 917 (Ernesto)
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«Ahora permanecen estas tres cosas; la fe, la esperanza y la caridad. Pero la más excelente de ellas es la CARIDAD.» (1 Cor. 13, 13)
Si puedes mucho; mucho. Si puedes poco; poco. Si no puedes nada; nada.
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BENDICIÓN DE LOS PREGRINOS
Oh Dios, que sacaste a tu siervo Abrahán de la ciudad de Ur de los Caldeos, guardándole en todas sus peregrinaciones, y que fuiste el guía del pueblo hebreo a través del desierto, te pedimos que, por intercesión de Santa María, te dignes guardar a estos hijos tuyos que, por amor de tu nombre, peregrinan a Compostela.
Sé para ellos compañero en la ruta, guía en las encrucijadas, aliento en el cansancio, defensa en los peligros, albergue en el camino, brisa suave en el calor, abrigo ante el frío, luz en la oscuridad, consuelo en sus desalientos y firmeza en sus propósitos para que, con tu ayuda, lleguen incólumes al término de su camino y, enriquecidos de gracias y virtudes, vuelvan sanas y salvos a sus casas llenos de perenne alegría. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
ACORDAOS
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.
Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.
