IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO (SANTOÑA)

Querido visitante, bienvenido a la villa de Santoña y a su iglesia parroquial dedicada a Santa María del Puerto. Este templo fue levantado gracias a la gran devoción y profunda fe de las gentes de esta villa. Durante siglos ha sido visitada por innumerables viajeros, comerciantes y peregrinos que rumbo a Compostela encontraron en ella momentos de paz, recogimiento y oración.

Desde lejanos tiempos, Santa María del Puerto ha sido el referente espiritual de los vecinos de Santoña, de la Cofradía de Pescadores y de las Sietevillas, sustento de su fe y consuelo en sus tristezas

La villa de Santoña ha sido desde tiempos inmemoriales uno de los puertos de referencia de la Corona de Castilla en el Mar Cantábrico y siempre ha estado ligada a la ruta Jacobea. Se tiene constancia de la existencia de un monasterio benedictino en el año 836, erigido en el siglo VIII, en la época de la repoblación llevada a cabo por el rey asturiano Alfonso I. En el 968, Santoña fue asolada por los normandos que saquearon el lugar. Dando muerte a sus moradores, el cenobio quedó deshabitado y no fue hasta mediados del siglo XI cuando volvió a tener abad y monjes, erigiéndose como referente tanto religioso como social.

Las primeras décadas del siglo XVI fueron tiempos de prosperidad, las pujantes familias de la villa impulsaron la ampliación del templo, se derribó el ábside y el crucero levantándose el actual de estilo gótico.

Compuesto por tres naves, la central es de mayores dimensiones, y las amplias bóvedas que se abren a las nuevas capillas en los laterales, ampliaron el espacio para los fieles. Románico y gótico se entremezclan; el románico en la parte posterior y el gótico con retoques renacentistas en la cabecera.

Después de unas pinceladas de arte e historia, crucemos el umbral del templo y comencemos nuestra visita. Se accede al templo por la portada occidental, donde cuatro columnas adosadas con delicadas arquivoltas y capiteles sostienen un pequeño tímpano con la figura de Nuestra Señora, la Virgen del Puerto.

Ahora, por el pasillo central avanza hacia la cabecera del templo y descubre los originales capiteles y los diversos retablos y tallas que ocupan las capillas laterales. Si lo estimas oportuno, acércate a dichas capillas para contemplarlas en detalle.

¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

I Corintios 3, 16

Nada más entrar, situada a tu izquierda, en la nave del Evangelio, puedes ver una sobria talla de “Cristo Crucificado” entre las imágenes de San Pedro y de Santo Tomás de Aquino.

La capilla adyacente está dedicada a Nuestra Señora del Rosario, cuya talla, de finos rasgos y gran serenidad, ocupa la hornacina central del retablo. María aparece como una joven madre que presenta a su Hijo y adelanta su brazo derecho acercándonos su rosario.

Escoltando la imagen principal se encuentran las tallas de San Roque, protector contra pestes y epidemias, vestido con hábito de peregrino; y San Francisco de Asís, uno de los santos más conocidos de la historia de la Iglesia y fundador de la Orden Franciscana. El conjunto es rematado por un Calvario sin policromar. En el muro lateral, bajo un majestuoso blasón, advertimos un Cristo yacente de magnífica talla.

A continuación se encuentra la capilla de la Virgen de Guadalupe, patrona de América y de gran estima en esta villa marinera tan unida al continente americano, cuyo lienzo bellamente enmarcado ocupa el muro izquierdo. Frente a él, inserto en un espléndido arco flamígero, descubrimos un bello expositor Eucarístico que en otros tiempos ocupaba el altar mayor. Las tallas de San Cristóbal y Santa Brígida, patrona de Europa, lo acompañan a ambos lados.

La talla del “Ecce Homo”, -Jesús condenado a muerte- envuelta por un sobrio y original arco, ocupa la parte central del muro sur, flanqueado por las imágenes de la Virgen Bien Aparecida, patrona de la diócesis de Santander, cuyo Santuario se encuentra a pocos kilómetros de Santoña, y la de Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia.

Ahora dirige la mirada hacia tu derecha. En la nave de la Epístola se hallan dos capillas de similares dimensiones a las ya visitadas. La primera de ellas es la Capilla de la Dolorosa. Aquí se encuentra una sencilla imagen de candelero de la Virgen de los Dolores, la Madre del Señor doliente ante la Pasión y Muerte de su hijo. Junto a ella, una imponente figura de “Jesús Nazareno con la cruz a cuestas”. A su lado las efigies San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, uno de los pocos santos al que se le representa con el Niño Jesús en brazos.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna

San Juan 3, 16

En la capilla contigua podemos advertir una magnífica talla del Crucificado, el Cristo del Perdón, que goza de una gran devoción popular. Desde el inicio, el pueblo fiel ha entendido que la Cruz no es una derrota, sino la antesala del triunfo definitivo sobre la muerte que llegará con la Resurrección.

Esta imagen procesiona en la Semana Santa de la villa, junto a las del “Ecce Homo”, el “Jesús Nazareno”, el “Cristo Yacente” y la “Virgen Dolorosa”, antes mencionados.

Situándonos en la nave principal de la Iglesia, en la primera columna al llegar al Crucero, mirando al norte, se puede observar la placa conmemorativa de la última dedicación del templo de 1886, y al pie, debajo de una hornacina de arquería gótica que contiene una imagen de la Virgen, se halla la lápida del Obispo Antonio, “Hermano de los godos”. Aunque hay muchas dudas sobre quién pudiera ser este prelado, lo cierto es, que la misma placa dice “que consagró este templo…”.

Después de este recorrido y de descubrir temas y figuras que quizás desconocías, hemos llegado al crucero del templo. Es posible que tu atención se haya dirigido a la original y llamativa pila bautismal, donde durante generaciones los hijos de Santoña han recibido el sacramento del bautismo. Ejecutada en el siglo XIII, está decorada en el frente con la Anunciación y San José, mientras que dos monjes sentados leyendo un libro ocupan la parte posterior. En la base, vemos esculpidos dos leones que simbolizan el pecado original vencido por Cristo al instituir el Bautismo. El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, puerta de acceso a la Santa Iglesia y a la vida en el Espíritu.

El que no nazca del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios

San Juan 3, 5

En el centro del retablo, podemos ver la imagen de San Pedro que, revestido como pontífice y sentado en su Cátedra, ocupa el nicho central. Sobre él, Santiago apóstol peregrino y San Andrés, hermano de San Pedro. Coronando el retablo, un magnífico calvario. En la calle derecha están los relieves de “Jesús con San Pedro caminando sobre el agua”, “el Martirio de Santa Catalina de Alejandría” y “La Crucifixión de San Pedro”. En la izquierda, “San Pedro y Cristo con la Cruz”, “La predicación de San Pedro” y “La liberación milagrosa del apóstol Pedro”.

Accediendo por la entrada situada junto al retablo, en la capilla posterior, se halla el retablo de laAsunción de María escoltada por las tallas de San Gregorio Magno y del Apóstol San Pablo. Sobre la mesa del altar, dos pequeñas imágenes del Niño Jesús de Praga y Santa Lucía. En muro sur de la capilla se puede observar una llamativa composición escultórica de la  Santísima Trinidad.

Antes de contemplar el retablo mayor, dirígete a la nave izquierda del Crucero donde se halla una de las joyas del templo, el retablo de San Bartolomé, datado en torno al 1561. En él, destacan las tablas flamencas que ocupan sus calles laterales realizadas por el relevante pintor Pieter I Claeissens, oriundo de Brujas.La procedencia flamenca de las tablas puede deberse al intenso tráfico comercial y artístico que se desarrolló durante siglos entre los puertos del Cantábrico y los Países Bajos. Según una tradición popular fue un regalo del Emperador Carlos V en agradecimiento por haberse salvado de una galerna.

La calle central y el ático se decoran con relieves escultóricos que, de abajo a arriba, representan a San Bartolomé subyugando al demonio, la Virgen del Rosario con el Niño en un óvalo dorado, Cristo Salvador y la Crucifixión.

A ambos lados puedes ver advertir las mencionadas tablas flamencas. En la calle lateral derecha se pueden ver las de San Sebastián, el Apóstol Santiago, con atuendo de peregrino y Santa María Magdalena, icono de esperanza al ser la primera persona que contempló al Resucitado. San Jerónimo, con la cruz y el león, Santa Ana en la Puerta Dorada y Santa Catalina ocupan la calle izquierda del conjunto. Algunas de estas advocaciones coinciden con los nombres de barcos capitaneados por los marinos santoñeses.

A la derecha, junto a este retablo, se halla la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de las gentes de la mar y a la cual se invoca para que los proteja ante posibles tempestades y naufragios.

Por la puerta situada a su izquierda, se accede a una capilla donde se encuentra el retablo de “La Piedad”, que le da nombre, y sobre cuyo original relieve vemos el de “La Virgen María con el Niño, y Santa Ana”, y la efigie del “Padre Eterno”. En el muro norte, en una hornacina, puedes contemplar “La Virgen de Galeón», imagen de excelente calidad y muy popular por su relación con la vida marinera de esta villa.

Santa María del Puerto es una imagen de gran belleza, cargada de simbolismo, a la que las gentes de Santoña veneran desde tiempos inmemoriales

Después de este recorrido, llegas a la cabecera del templo donde se encuentra su retablo mayor, presidido por la imagen de Santa María del Puerto, a quien está dedicado el templo. Se trata de una delicada talla sedente, de finales del siglo XIII, con el Niño Jesús sobre su rodilla izquierda en actitud de bendecirnos. La tradición cuenta que la imagen fue llevada a América en el viaje del Descubrimiento por el insigne navegante y cartógrafo santoñés Juan de la Cosa, propietario de la Nao Santa María y autor del primer mapa de América.

Acompañando a la patrona de Santoña puedes ver cuatro escenas evangélicas de la vida de la Virgen, “La Adoración de los Magos” y “El Niño Jesús entre los Doctores”, a la izquierda; y “La Presentación de Jesús en el Templo” y “Las Bodas de Caná”, a la derecha. Coronando el conjunto advertimos la representación del “Calvario” con su habitual composición iconográfica; Cristo crucificado acompañado por su Madre y San Juan, el discípulo amado.

En la parte inferior de este conjunto escultórico, está ubicado el tabernáculo, donde parece pasar desapercibido el tesoro más grande que podemos encontrar en este templo, la Presencia Eucarística del Señor en el Sagrario. Cristo vivo nos ha salvado y redimido gratuitamente, nos ha regalado la vida eterna y está siempre a nuestro lado.

Nuestra salvación es un regalo de la sangre de Cristo, porque todo es don gratuito de Dios y de su amor incondicional por nosotros

Vamos acabando nuestra visita donde hemos aunado arte y fe. Antes de abandonar el templo para seguir tu camino por tierras de Cantabria, te invitamos a tener un momento de recogimiento y oración, a sentarte en silencio ante la presencia de la Virgen María meditando su vida de entrega y gratitud, o simplemente, alabar y dar Gloria al Señor frente al Sagrario. Para ello, ponemos a tu disposición algunas oraciones que pueden ser útiles y diversos enlaces para profundizar en la vida de los Santos que componen los retablos.

Pues yo os digo: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abre

San Lucas 11, 9-10


WEB DE LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO


Evangelio del día. EVANGELIZO / IBREVIARY

ROSARIO / VIA CRUCIS / VIA LUCIS

Oraciones para el Camino de Santiago

Diócesis de Santander


MISAS

LABORABLES: 19:30h.

SÁBADOS Y VÍSPERAS: 19:30h.

DOMINGOS Y FESTIVOS: 11:00h. / 12:30h. / 19:30h.

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«Ahora permanecen estas tres cosas; la fe, la esperanza y la caridad. Pero la más excelente de ellas es la CARIDAD.» (1 Cor. 13, 13)

Si puedes mucho; mucho. Si puedes poco; poco. Si no puedes nada; nada.

CUANDO SALGAS DEL TEMPLO, HAZ TU DONATIVO. DIOS TE BENDIGA.

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ORACIÓN DE SANTA MARÍA DEL PUERTO

Oh Madre de Dios, Tú nunca has desoído las súplicas que en tierra y mar te hemos dirigido.

Al amparo de Tu manto, tus hijos de estas siete villas han sentido el faro y la guía que les protege siempre que acuden a Ti.

Te pedimos Madre y Virgen del Puerto que nos ayudes a caminar con la luz de la fe, que ilumine nuestras vidas y nuestras familias en esta Tu amada villa de Santoña. Sé Tú, la Rosa de los Vientos que asegure la singladura de nuestras gentes de la mar y la gloria de nuestro vivir.


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen!

Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección.

Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe, la esperanza y la caridad.

Adornad mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén.

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